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Tras las huellas de tres hermanos: Una historia de movilidad y anclaje en el Chinatown de Liverpool

KIAH RUTZ  |  14 DE FEBRERO 2020  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS

Chinatown en Liverpool. Todas las imágenes son de la autora.

Estoy sentada con los tres hermanos Liu mientras nos sirven té en una bandeja. Dos están sentados enfrente de mí del otro lado de la mesa, el tercero acerca una silla a mi lado. La conversación fluye en cantonés, salpicada de palabras en inglés. Nicholas saca una pequeña hoja de papel de algún sitio debajo del escritorio.

— Esto, esto es solo una de las facetas de mi hermano. La faceta de la caligrafía. Pregúntale a tu madre, ella es artista, ¿verdad, a que es bueno? —dice con orgullo. Yingyan sonríe contento, un poco avergonzado.

— Somos tres hermanos, hemos vivido en Chinatown desde hace mucho tiempo. Él lleva aquí desde 1960 —dice Nicholas señalando a Yingyan—. Y luego le seguimos nosotros y vinimos en 1973.

La breve introducción de Nicholas sirve para darle la entrada a Yingyan. Habla con suavidad, a un ritmo cuidadoso. Su historia comienza, como muchos relatos de migración, en la pobreza. Después de dos años de educación secundaria Yingyan dejó la escuela y encontró un trabajo porque su familia había perdido su principal fuente de ingresos. Su padre estaba sin empleo.

La familia Liu no fue la única familia cantonesa que sufrió los efectos económicos de la Revolución Comunista china de 1949. Provocó que un gran número de refugiados del interior de China huyeran a Hong Kong, lo que sometió a la economía de la zona a una gran presión. Mientras estos refugiados quedaban a cargo de las plantaciones de arroz al ser “agriculturalistas expertos”, la competición de las exportaciones baratas de arroz de Tailandia y la urbanización creciente de Hong Kong impulsaron a muchos cantoneses a marcharse al Reino Unido

También la madre de Yingyan decidió enviar a su mayor a Inglaterra. Con los ánimos de sus conocidos en el extranjero y un pasaporte comprado con dinero prestado, Yingyan se marchó a Inglaterra.

 

— En aquel tiempo, no venías en avión [sino en barco]. Yo me marché en 1960, me llevó un mes llegar al Reino Unido. Porque pasábamos por muchos sitios, como Vietnam, Singapur, Bombay, Alejandría... Luego llegamos a Francia... y luego a Dover.

 

Tomó el tren de London Euston a Liverpool y tres días después de su llegada ya estaba trabajando.

Para cuando Yingyan llegó a Liverpool, los rostros de rasgos chinos ya se habían convertido en una imagen familiar. Liverpool presume de tener el Chinatown más antiguo de Europa, y cuando Yingyan llegó en 1960, tenía un sistema de apoyo relativamente bien organizado para los migrantes recién llegados. El Chinatown de Liverpool comenzó con la apertura de la Blue Funnel Line en 1865, una compañía naviera que llevaba a cabo el comercio entre Shanghái y Liverpool. Cuando los marineros de Shangái que trabajaban para la compañía comenzaron a instalarse en Merseyside, su presencia fue percibida como invasiva. Los recién llegados se enfrentaron a la segregación, el racismo y los prejuicios. A pesar de la larga presencia de chinos en Liverpool, Yinyang aún tuvo que confrontar la ignorancia, como por ejemplo en las burlas por la forma en que hablaba inglés, una lengua que había dedicado tanto cuidado a aprender.

 

— Tenía un pequeño diccionario inglés-chino, que llevaba en mi bolsillo, y durante diez años, lo consulté cada día. Recuerdo que usé el diccionario seis veces para encontrar una palabra en concreto. ¿Quieres saber qué palabra era? “Exit” (salida). Estaba por todas partes.

A Yingyan no le importaba tener que trabajar más horas por un salario menor porque trabajaba con un objetivo. Su familia, especialmente sus hermanos aún niños, eran una fuente de culpabilidad, así como de motivación. 

— Empecé a trabajar en el negocio de los restaurantes en 1970. Ahorré mucho dinero, porque no tenía vicios: no fumaba, nunca jugué. Cuando llegué la primera vez, nunca pensé que pudiese regresar a Hong Kong. Cuando te subes a ese barco... piensas, no tengo elección... Me parecía que estaba abandonando a mi familia para siempre —

Incluso ahora, aún le entristece pensar en esta separación. Su presencia serena se agita y parpadea para esconder unas lágrimas. Nicholas le aprieta afectuosamente la mano.

Para muchos, la migración simboliza el movimiento. Durante un mes, Yingyang estuvo en ruta, pero a lo largo de los doce años siguientes la migración significó quietud, inmovilidad y aislamiento. Lejos de su familia, estaba socialmente aislado en un lugar que ofrecía poca comprensión con su situación y poca paciencia para comunicarse con él. Sufría un estrés emocional constante derivado de la pérdida de su comunidad y la incertidumbre de no saber si volvería a reunirse con su familia. Desarrolló una resiliencia excepcional, impulsada por la perspectiva de una mejora económica y por el amor por su familia en su país de origen. Durante doce años, este amor trascendió el tiempo y el espacio, sin posibilidades de volverse recíproco. Hong Kong era un lugar congelado e inalterable en su imaginación. Era un lugar que asociaba con el consuelo de su tierra natal y el desconsuelo de la separación dolorosa. Se convirtió en un ideal; el retorno a él significaría que su trabajo en Inglaterra había sido un éxito.

Doce años después de su partida, Yingyan había hecho suficiente dinero no solo para permitirse un viaje a Hong Kong, sino también para traer consigo a sus hermanos de vuelta a Liverpool.

— Deseaba que mis hermanos pequeños pudieran ir a la universidad aquí. En Hong Kong no tendrían la oportunidad.

Un año más tarde, volvían a estar reunidos para continuar finalmente su vida de familia.

— De todas maneras, yo seguí, trabajé duro, construí mi reino — se ríe —. Estaba bastante orgulloso de eso, no fui a la universidad, no tenía muchos estudios, pero aún así me fue bien.

 

Su perseverancia y su coraje permitieron a sus hermanos estudiar en la universidad. Nicholas, contable, y Ken, farmacéutico, se han convertido en líderes bien conectados y respetados de la comunidad de Chinatown. La inmovilidad de la migración de Yingyan proporcionó a sus hermanos pequeños las herramientas necesarias para la movilidad social de la familia. Una tendencia que ha continuado también con sus hijos.

Nacido en Liverpool, el hijo de Nicholas, Kin, se define como chino nacido en el Reino Unido (British-Born Chinese, que en términos coloquiales se abrevia “BBC”). Chinatown y la comunidad china jugaron un rol importante en su vida mientras crecía. En el contexto británico, Kin necesitaba encontrar una forma de entenderse a sí mismo, su aspecto diferente, sus costumbres, y sus padres.

— Para todo lo que necesitaba aprender y que importaba en relación con ser chino, podía venir aquí [a Chinatown]. Cosas como aprender chino... Ya sabes, vas a la escuela todos los días y todos los amigos que te rodean son ingleses o blancos. Pero cuando vas a Chinatown los sábados y domingos encuentras un sentido, una idea de dónde vienes. Te comprendes a ti mismo y comprendes un poco mejor a tus padres.

 

Chinatown era para él un lugar para encontrar la cultura y el legado chinos, un lugar donde conoció a personas que se abrían camino a través de las mismas dificultades y la misma mezcla de culturas. Le ayudó a gestionar no solo aspectos contradictorios de su identidad, sino también a encontrar el equilibrio entre los dos contextos culturales de su infancia.

Además de para encontrar inspiración para su restaurante, situado en la vieja oficina de contabilidad de su padre, entender mejor su mezcla de culturas es por lo que Kin visita Hong Kong con regularidad. Hong Kong se ha convertido en la patria para una generación de la diáspora que busca raíces familiares en un lugar que hoy es extraño para la generación que se marchó. Para los chinos nacidos en el Reino Unido, Hong Kong es un lugar de posibilidades, donde es difícil imaginar la extrema pobreza.

Mientras Hong Kong se ha transformado profundamente desde 1960 y se está convirtiendo en una alternativa acomodada a la vida en Inglaterra, el Chinatown de Liverpool – una suerte de sustituto de Hong Kong para la primera generación – ha experimentado la dinámica inversa, y está ahora en un lento declive. Para muchos, el Chinatown de Liverpool ha pasado a no ser nada más que una calle con un gran arco y sin salidas. Para las personas cuyas vidas han girado en torno a este enclave, el deterioro es perjudicial para su cohesión social y su identidad cultural. Muchos de ellos, incluida la familia Liu, atribuyen la situación actual a una brecha generacional entre los inmigrantes y sus descendientes nacidos en el Reino Unido.

La generación más mayor envejece y hay una falta de continuidad con sus hijos, que ven Chinatown de otra manera. Estas diferencias tienen su origen en las esperanzas y concentración de la generación mayor en la movilidad ascendente. Presionaron a la generación joven a estudiar y trabajar en las profesiones consideradas prestigiosas como derecho, farmacia o medicina. Lin también se formó primero como abogado. Los padres no quieren que sus hijos entren en el sector de la restauración, lo que en última instancia lleva a que el oficio que sostiene los Chinatowns esté muriendo poco a poco.

— Tienes a los primeros inmigrantes, lo único que sabían hacer era cocinar, aunque tenían esta habilidad para la cocina realmente no había la capacidad de gestionarl. La segunda generación de hijos, como yo, tenemos más idea de cómo debería hacerse, pero nuestros padres nos dicen que no lo hagamos, que no nos metamos en los restaurantes. Ahí hay un pequeño problema.

Aunque la subsistencia de Chinatown no depende solo del negocio de los restaurantes, es su rasgo más destacado y el que crea el ambiente y las oportunidades para los acontecimientos sociales. Consciente de la importancia de los restaurantes, no solo para la comunidad china local sino también como un elemento del paisaje multicultural de la ciudad, Kind decidió hacer algo nuevo. Le molestaba ver los restaurantes vacíos a la hora de cenar, solo frecuentados por las personas que volvían a casa después de salir de noche. La gente no va allí para pasar un rato agradable.

— Intenté contrarrestar esto con mi restaurante. Convencer a la gente de que puedes disfrutar de una buena comida asiática aquí y pasarlo bien, como te lo pasarías en un restaurante italiano.

Con su restaurante, Kin ha conseguido regresar a un oficio tradicional y al mismo tiempo adaptarlo al declive de Chinatown. Espera que su combinación de cócteles y dim sum cambie las percepciones de la gente y atraiga a más habitantes de Liverpool a cenar a Chinatown.

La comida de fusión y el pensamiento híbrido de Kin refleja su educación bicultural y su forma de entender de los asuntos que afectan a Chinatown y su supervivencia. El restaurante de Kin lleva el oficio de su familia de regreso a sus raíces, de vuelta al proyecto empresarial de Yingyan de los años 70. Su generación está abriéndose camino a través de nuevas historias y construyendo nuevos caminos que las generaciones futuras de la diáspora seguirán y transformarán.

Kiah Rutz

Kiah Rutz obtuvo un grado en Arqueología Clásica en la University College de Londres y un máster en Antropología Visual, Material y Museística en la Universidad de Oxford. Allí estudió los materiales y objetos como parte del museo y el museo como parte de la infraestructura cultural urbana y nacional. El tema de su trabajo fin de máster, que abordó desde una perspectiva visual y material, fue el Chinatown de Liverpool, su conexión global con otros Chinatowns y la orientación de la ciudad de Liverpool en su totalidad hacia China. Kiah también tiene experiencia en colaboraciones internacionales a través de su trabajo en proyectos arqueológicos y de patrimonio en China, Suiza e Inglaterra. Entre sus dos programas universitarios, asistió el Departamento Federal de Arqueología en Suiza, donde pudo combinar su interés por los artefactos con la elaboración de políticas culturales.

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