L'après: Historias de resiliencia

FEDERICO IWAKAWA  |  18 DE ABRIL 2020  |  ENSAYO FOTOGRÁFICO

Por Federico Iwakawa.

La mediatización de la mal llamada “crisis de refugiados” ha creado prejuicios, miedos y lástima hacia las personas que llegan a territorio europeo en busca de asilo.

 

Pareciera que la vida de estas personas ya no tuviese ningún interés para los medios de comunicación una vez que han cruzado las fronteras y conseguido sus “papeles”.

 

Con el objetivo de humanizar el fenómeno migratorio, “L’après” relata el día a día de dos jóvenes sudaneses que luego de haber obtenido su estatuto de refugiado, comienzan a su manera, una nueva vida.

Othman

 

Las ollas humean y el sol de invierno entra por la puerta trasera de la cocina que ocupa hoy la asociación Saveurs d’Exil (“Sabores de exilio”). Una decena de chefs, cada uno en su tarea, preparan los platos que van a componer el menú del próximo evento. Uno de ellos es Othman, de 28 años, estatura media y una enorme sonrisa que contagia de buen humor a todo el equipo.

En 2019 Othman recibió dos propuestas de trabajo: un empleo de tiempo completo en un restaurante de comidas rápidas y 25 horas semanales en la asociación local donde él ya era voluntario. Sin pensarlo mucho, eligió la última. Saveurs d’Exil propone un servicio de restauración realizado por personas exiliadas y para beneficio de las mismas. “Me hace feliz ayudar a personas que se encuentran en la misma situación que yo me encontraba”. La tarea de Othman es aconsejar a personas migrantes que acuden a la asociación en busca de ayuda administrativa. A su vez, trabaja como mesero y responsable de caja en cada evento.

 

Othman es sudanés, pero como muchos africanos del Este y del Cuerno de África pasó gran parte de su vida en Arabia Saudita, país que tuvo dejar al perder su permiso de residencia en 2012. Desde entonces se vio obligado a migrar en repetidas ocasiones. En un primer momento decidió volver a su país natal, donde se encontró con los fuertes enfrentamientos del pueblo sudanés contra el régimen del dictador Omar al Bashir. La brutal represión de las fuerzas del orden lo hizo huir a Chad. Una vez en el país vecino, inició sus trámites migratorios, solo para recibir una respuesta negativa dos años más tarde. El estado chadiano canceló todas las demandas de residencia luego de los atentados terroristas de 2015. Fue entonces cuando decidió emprender su última odisea, esta vez rumbo a Europa.

Como la mayoría de estas migraciones, el viaje de Othman hacia y en Europa no fue fácil. “Si lo tuviese que hacer nuevamente, no sería capaz”, me cuenta sentado en su cama, bajo una gran bandera francesa que guarda desde la última Copa del Mundo. Luego de un gran recorrido por Italia y Francia, consiguió finalmente su estatuto de refugiado.

Poco a poco la rutina de Othman se fue llenando de actividades. Primero como voluntario en asociaciones, luego con su trabajo y ahora también como alumno en la Universidad de Capitol donde estudia francés veinte horas por semana. Un buen manejo de la lengua le permitirá en un futuro continuar sus estudios. Como ha escrito en su cuaderno de clases: “Yo no soy mi pasado, sino lo que elegí para mi futuro”.

 

Abdelmageed

Con una voz grave pero amigable, Abdelmageed responde al portero eléctrico de su edificio, ubicado en un barrio residencial de Toulouse. El joven sudanés de casi dos metros y mirada sincera me abre la puerta de su edificio seguido de un apretón de manos y una sonrisa. Al entrar, un riquísimo olor a especias me da la bienvenida; la noche anterior cenó en su casa con un grupo de amigos para festejar el fin de los parciales.

 

Mageed (como sus amigos lo llaman) me invita con un café con jengibre y me hace sentar en su sofá, el mismo que sirve como cama para quien lo necesite. Su departamento está decorado como el de cualquier estudiante: dos globos de su cumpleaños número 28 desinflándose junto a unas fotos de estilo polaroid, una pizarra blanca para escribir lo que no se debe olvidar y un póster con el famoso discurso de Martin Luther King (“I have a dream”).

 

Mageed trabajaba como profesor de inglés. Era voluntario en una asociación que ayuda a las personas afectadas por la guerra y por las noches conducía un taxi en El Fasher, capital de la provincia de Darfur. La crisis económica actual que sufre el país, sumada a una guerra civil que ha causado más de trescientos mil muertos desde 2003, obligó a Mageed a dejar Sudán. “Mi país siempre ha estado en guerra”, me cuenta mientras bebe un sorbo de su café.

 

En un primer momento se instaló en Libia en busca de trabajo. Cuando le pregunté a qué se dedicaba, su respuesta fue: “lo que sea”. “Viajar a Europa no estaba en mis planes, sabía que cruzar el Mediterráneo no era una buena idea, pero no tuve alternativa…” Llegó a Italia en agosto de 2016, luego pasó por Niza, París y Cahors hasta instalarse finalmente en Toulouse.

 

Las cosas parecen irle mejor desde que vive en la “ciudad rosa”. Rápidamente pudo conseguir su estatuto de refugiado y trabaja a tiempo parcial como repartidor. En 2019 comenzó una maestría en Gestión de la Crisis en el Instituto de Estudios Políticos, con el objetivo claro de volver a África para trabajar en misiones humanitarias.

Es hora de almorzar. Mientras Mageed calienta las sobras de la noche anterior, observo las fotos que decoran su departamento y veo la misma chica que se repite una y otra vez. “Estoy saliendo con ella y pronto nos comprometeremos”.

Federico Iwakawa

Federico Iwakawa (Córdoba, Argentina, 1986). Cocinero de profesión, decide dejar su ciudad natal en 2013 para comenzar un viaje por el mundo. Este nuevo modo de vida lo lleva a comenzar la práctica fotográfica sin saber que esta se volvería una pasión. Desde entonces ha fotografiado para diferentes asociaciones enfocadas en personas refugiadas y derechos de la mujer en Francia, Marruecos y Australia. En 2019 se instala en Madrid para formarse en fotoperiodismo en el instituto de fotografía y cine EFTI.

Otros artículos

Photo_IrenePraga.jpg

Desvelando el régimen fronterizo europeo: Reseña de The Migrating Image, de Stefan Kruse

Dejan photo 1.jpg

Atascada en la frontera: El transporte de ayuda humanitaria desde Suecia hasta los Balcanes Occidentales

Keani Vonge.jpg

Dostema: Una conversación entre amigos

 2020, Routed Magazine   |   Creative Commons BY-NC-ND 4.0   |   Privacidad