La asimilación lingüística es una agresión xenófoba: Los inmigrantes mexicanos, forzados a adoptar el inglés como lengua principal

GLORIA MONROY  |  15 DE AGOSTO 2020 |  TRADUCIDO DEL INGLÉS  |  ROUTED Nº11

Picture by CGP Grey on Wikimedia Commons.

“¿Por qué estás hablando español en clase de inglés?” Parecía que mi compañero de clase estadounidense blanco no latino se había puesto nervioso porque no entendía nuestra lengua materna: el español. Yo sabía que no podía dejar pasar esta actitud antiinmigrante, aunque para él fuese una “broma”. Con valor, respondí en español a su pregunta xenófoba: “¿Tú sabes lo que estoy diciendo yo?”. Me miró confundido y me preguntó: “¿Qué?”, y yo le contesté: “Exactamente”, recalcando mi argumento: que su supuesta “broma” era hostil y de mal gusto. Esta no es solo una anécdota personal, sino la experiencia de millones de inmigrantes latinoamericanos en EE.UU., a quienes se nos recuerda a diario que debemos hablar inglés solo para “pertenecer” a nuestro nuevo país receptor.

 

Al integrarnos en la sociedad estadounidense, los inmigrantes mexicanos traemos con nosotros nuestra lengua materna, sea español o náhuatl, como principal vehículo de comunicación. Sin embargo, la retórica antiinmigrante generada por los nacionalistas estadounidenses puede disuadir a los migrantes de mantener su lengua materna como principal forma de comunicación y en su lugar puede empujarlos a adoptar o hibridar el inglés. Dicho esto, aunque es necesario que los inmigrantes aprendamos inglés para que podamos comunicarnos con los angloparlantes nativos, los inmigrantes latinoamericanos no deberíamos vernos obligados a “asimilarnos” a la sociedad estadounidense priorizando el inglés. Como resultado, la sustitución de nuestra lengua materna obliga a los inmigrantes a rechazar nuestras raíces lingüísticas culturales a lo largo de las generaciones siguientes.

 

Asimilación lingüística y xenofobia con Trump

La asimilación lingüística es una experiencia descorazonadora con la que se encuentran los inmigrantes mexicanos cuando llegan a EE.UU., un país hegemónico en el Norte Global considerado un “cementerio” para las lenguas extranjeras. Van C. Tran define la asimilación lingüística como “un proceso unidireccional por medio del cual los miembros de grupos étnicos aprenden inglés y abandonan su lengua materna, con la meta final del monolingüismo inglés. Por ejemplo, es problemático que los estadounidenses angloparlantes nativos recuerden constantemente a los inmigrantes mexicanos de primera generación que debemos modificar nuestros acentos o lenguas maternas para complacer sus demandas de comprensión auditiva. Ajustar mi acento o hablar inglés para sonar “estadounidense” es decirle indirectamente a la persona que no me comprendió que mi lengua materna y mi cultura no tienen importancia para ella. No tengo la responsabilidad de hablar en inglés todo el tiempo para que otros puedan entenderme en mis momentos personales, cuando estoy con mi familia o amigos. El español es un rasgo que forma parte de mi identidad porque mis padres me enseñaron a valorar de dónde vengo.

 

Tener a Donald Trump como presidente ha empeorado las condiciones de los inmigrantes latinoamericanos en EE.UU. Durante la campaña presidencial de Trump de 2016, afirmó a menudo que Estados Unidos es un país cuyos ciudadanos hablan solo inglés. Desde que su discurso xenófobo y antiinmigrante tomó vuelo, los supremacistas blancos han publicado vídeos en distintas redes sociales gritando a latinos hispanohablantes con la misma retórica que emplea Trump: “¡Esto es América! ¡Habla inglés!” Están continuamente obligando a los inmigrantes latinos a asimilarse en un marco creado a la imagen de la población blanca, donde nuestras costumbres y nuestro idioma tienen que cambiar. Los estadounidenses blancos monolingües se sienten amenazados por no poder entender lo que está diciendo un inmigrante latino. Por ello dirigen su enfado y su frustración hacia los inmigrantes latinoamericanos racializados que tenemos un aspecto distinto y hablamos diferente.

 

Las implicaciones de perder la lengua materna propia

 

Amenazados por individuos xenófobos, los inmigrantes pueden verse afectados por esta retórica y acabar por cercenar sus raíces culturales, por ejemplo perdiendo su lengua materna. Inmigrantes mexicanos de tercera generación que conozco aseguran no hablar español en casa porque o bien sus padres sufrieron acoso escolar por hablarlo, o bien ellos mismos lo sufrieron. Según un informe del Pew Research Center de 2018, el 51% de los padres hispanos de tercera generación no hablan en español a sus hijos. Otro informe del Pew Research Center de 2017 señala que los estadounidenses de ascendencia hispana se identifican con menor frecuencia como hispanos conforme avanzan las generaciones. Estas dos observaciones están correlacionadas: los estadounidenses de tercera generación o posterior con ascendencia hispana no hablan en español a sus hijos y a la vez se identifican más a menudo como no hispanos.

 

Los inmigrantes latinoamericanos hablan menos su lengua materna con el paso de las generaciones porque sufren una discriminación constante, ya que se considera que su lengua materna está vinculada a una determinada clase socioeconómica. Ignacio Olmos, por entonces director del Instituto Cervantes de Nueva York, afirmó que el español solía ser el idioma que hablaban los jardineros y empleadas domésticas y que hoy es el idioma que los estudiantes aprenden en la universidad. Aunque asegura que los tiempos están cambiando, el español todavía se asocia con los inmigrantes latinos socioeconómicamente desfavorecidos. Muchos estudiantes universitarios no latinos que aprenden español no sufren la presión de tener que asimilarse a la cultura estadounidense ni discriminación, ya que pueden disfrutar de un privilegio racial, étnico o nacional. Mi experiencia como inmigrante mexicana de primera generación en Estados Unidos ha sido desigual. Cuando estoy hablando español con mi familia o amigos y paso cerca de estadounidenses blancos, a veces se quedan mirándome con expresión molesta. Los ignoro y continúo hablando mi lengua materna que representa mis raíces culturales, que espero transmitir a la próxima generación familiar.

 

Los inmigrantes latinoamericanos no solo pierden completamente su lengua materna; también hibridan el inglés y lo hacen suyo. Por ejemplo, los inmigrantes hispanohablantes que se asientan en distintos estados de EE.UU. forman su propio dialecto mixto conocido como spanglish. Este dialecto ha sido objeto de controversia tanto para estadounidenses xenófobos como para ciudadanos conservadores de distintos países latinoamericanos, ya que ambos grupos consideran que el spanglish es una amenaza a la gramática y la sintaxis de su propia lengua materna. Lo que estos grupos no parecen entender es que para muchos latinos hablar spanglish es una forma de expresar su identidad bicultural. Quienes hablan spanglish cotidianamente recuerdan que sus raíces proceden de países hispanohablantes.

 

Conclusión

 

Es cierto que el inglés es necesario para comunicarse con quienes no hablan otros idiomas en Estados Unidos. Por ahora, EE.UU. no tiene un idioma oficial establecido en la Constitución, pero mantiene el inglés como la lengua nacional de facto, hablada por la mayoría de la población residente en los estados continentales y en algunos de los demás territorios. En la esfera pública, el inglés funciona como una lengua común que facilita la comunicación, ya que prácticamente el 95% de los estadounidenses hablan solo inglés. Sin embargo, si se supone que EE.UU. es “la tierra de los hombres libres”, esta idea democrática debería permitir a los inmigrantes latinoamericanos hablar su lengua materna o híbrida. ​

Gloria Monroy

Gloria Abril Monroy, originaria de Tijuana (México), es estudiante universitaria de último curso, en vías de obtener una especialización en Relaciones Internacionales y una concentración en Antropología en la American University de Washington D.C. Sus intereses académicos incluyen materias de desarrollo económico, derechos humanos, migraciones y antropología cultural en Latinoamérica. Twitter: @gloriaamonroy

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