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Ciudadanía local: Inmigrantes pakistaníes en Oñati, Euskadi

PATARA MCKEEN  |  15 DE DICIEMBRE 2019  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS

Vista de Oñati, en Euskadi. Imagen del autor

En el otoño de 2016, mientras me embarcaba en mis estudios en la localidad rural de Oñati en el Instituto Internacional de Sociología Jurídica (IISJ), me sumergí en historias de identidad y pertenencia. Debe entenderse que Oñati es una localidad verdaderamente única en Euskadi: un lugar animado por sus bulliciosas comunidades, unidas por una historia rica y vibrante que, a su vez, crea una forma de vida extraordinaria. Sin embargo, Euskadi ha sufrido periodos de lucha política y violencia. En este contexto, en España, donde un marco legal y político estatal regula el control de la migración, las comunidades del País Vasco pueden circunventar estas normas a través de progrmas sociales y medidas políticas. Dividiendo mi tiempo entre el Palacio Antía, Oñatiko Unibertsitatea y el pueblo propiamente dicho, investigué el creciente número de inmigrantes pakistaníes.

Ser oñatiarra es ser miembro del pueblo, estar aculturado a su forma de vida. Esto también significa ser vasco, parte de la comunidad vasca en España y Francia. En este contexto, las comunidades se superponen, interactúan y se influyen mutuamente. Reflexionando sobre estas nociones, emprendí un estudio etnográfico de los migrantes pakistaníes en 2016. Traté de entender cómo se integraban en el pueblo de Oñati y sus sentimientos de pertenencia. Creí que el ejemplo de los pakistaníes en Oñati sería interesante porque tiene implicaciones muy amplias para comprender la compleja naturaleza de la construcción, actuación y negociación de la identidad a nivel local, regional y nacional

Conocí a Afraz en una de mis primeras semanas en el Palacio Antía; él buscaba a alguien con quien practicar su inglés, así que encajamos perfectamente. Afraz tenía 31 años y llevaba seis viviendo en Oñati, adonde había llegado desde el Reino Unido tras estudiar gestión turística. Provenía de una aldea cercana a Islamabad, en Pakistán, de la que se había marchado buscando una vida mejor. Meses más tarde, durante nuestra primera entrevista, le pregunté:

 

– Afraz, entonces, ¿cómo acabaste en Euskadi?

– Vine por recomendación de un amigo de mi hermano que vive aquí en el País Vasco –me respondió Afraz–. Le dijo a mi hermano que me mandase aquí y que él se encargaría de todo. Entonces me mudé aquí, vivía en otro lugar, Zumárraga. Me quedé allí tres meses y luego me trasladaron aquí a Oñati. No querían que socializase, que hiciese amigos y saliese con ellos. Fue duro para mí, querían controlarme, nada más. Empecé a salir, acabé aquí. No quería marcharme de Zumárraga, pero ahora que he venido, no me quiero ir a ningún otro sitio. No me quiero marchar.

– ¿En qué se diferencian los pueblos de Euskadi? –le pregunté.

– Bueno, los británicos no son una comunidad amable –contestó Afraz–. Son igual un poco racistas. La gente que conocí en Inglaterra no fueron amables. No tenía ningún amigo en Inglaterra. Cuando llegué aquí, todo el mundo tiene miedo. Cuando te conocen, te apoyan más, son más amables.

En nuestro mundo contemporáneo, la ciudadanía forma un complejo paquete de derechos ligado a la membresía política y nacional, y es también un marcador de identidad que indica a las instituciones del Estado-nación a quién perteneces. En Europa, la rápida llegada de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo cubre una importante necesidad de trabajo poco cualificado en los países receptores, pero las nuevas minorías de Europa han experimentado una resistencia considerable por parte de las poblaciones nativas. Con esta lógica, se cree que “el migrante ‘adultera’ el Estado-nación”. Se considera que los migrantes tienen un conjunto de valores morales y religiosos diferentes, en contraste con los de los ciudadanos. Esto puede verse en las noticias sobre migración en Europa, como en Hungría e Italia, donde no es infrecuente que los ciudadanos tilden a los no ciudadanos de oportunistas, alimentando la idea de que son “extranjeros deportables”. 

En España, los pakistaníes son parte del tejido laboral de varias ciudades desde los años 70. Debido al endurecimiento de las actitudes británicas sobre la inmigración, muchos pakistaníes aprovecharon las políticas adoptadas por Euskadi a principios de la década de los 2000. Durante este periodo, la estrategia migratoria de Euskadi ofrecía incentivos económicos a los extranjeros, así como a personas de otros lugares de España. Esto se hizo a nivel local, como ocurrió en Oñati, empoderando a las comunidades para que se organizasen y llevasen a cabo programas sociales. Como escribe Sanjay Jeram,

“El plan de inmigración vasco [es] uno de ciudadanía inclusiva, distinto del concepto español de ciudadanía... En pocas palabras, los nacionalistas querían mandar el siguiente mensaje: si vives en Euskadi, deberías recibir todos los derechos y privilegios de ser vasco”.

En Oñati, las organizaciones vascas, los actores políticos y los miembros de las comunidades locales trabajaron juntos para permitir a los no ciudadanos integrarse y recibir la ciudadanía estatal. Para Afraz, esto se tradujo en casarse con una oñatiarra y encontrar trabajo en un negocio local. Aunque consiguió la ciudadanía española, se sentía fuertemente conectado a la identidad local oñatiarra. La última vez que hablé con él, Afraz me dijo:

– Me siento más o menos oñatiarra. Soy de Oñati, me siento de Oñati.

De esta forma, la posición inicial de Afraz en la sociedad de Oñati era confusa, ya que no tenía una conexión cultural o lingüística previa y tuvo que adquirir estos conocimientos a través de la experiencia. Pero la comunidad le equipó con los medios para repensar su identidad y controlar su futuro en Oñati, España y Europa.

Notas y referencias: 

Beltrán Antolín, Joaquín, y Sáiz López, Amelia. 2008. 'La comunidad pakistaní en España.' CIDOB, 402–416.

De Genova, Nicholas. 2013. 'Spectacles of migrant "illegality": the scene of exclusion, the obscene of inclusion'. Ethic and Racial Studies, 36 (17), 1180–1198.

Hindess, Barry. 2000. 'Citizenship in the International Management of Populations.' American Behavioural Scientist, 43(9), 1486–1497.

Iraola Arretxe, Iker. 2013. 'Citizenship, Immigration, and the Basque State.' Ipar Hegoa Foundation, 22–35.

Jeram, Sanjay. 2013. 'Immigrants and the Basque Nation: Diversity as a New Marker of Identity.' Journal of Ethnic and Racial Studies, 36(11), 1170–1788.

Marshall, T. H. 1950. Citizenship and Social Class. Cambridge, UK: Cambridge University Press.

Schlueter, Elmar; Meuleman, Bart, y Davidov, Eldad. 2012. 'Immigrant Integration Policies and Perceived Group Threat: A Multilevel Study of 27 Western and Eastern European Countries.' Journal of Social Science Research, 1–39.

Weldon, Steven A. 2006. 'The institutional context of tolerance for ethnic minorities: a comparative, multilevel analysis of Western Europe.' American Journal of Political Science, 50, 331-349.

Patara McKeen

Patara cursa un Máster de Sociología en la Universidad de Columbia Británica en Canadá. Estudia las trayectorias vitales y conexiones familiares, centrándose en las cuestiones de la migración y el trauma. Anteriormente, estudió en el Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati en el País Vasco y en la Universidad de Carleton en Ottawa. Antes de trasladarse a Vancouver, trabajó como responsable de comunicaciones y sensibilización como parte del Programa Internacional de Prácticas para Jóvenes  del gobierno de Canadá, un puesto relacionado con su anterior trabajo como asistente parlamentario del diputado Don Davies. Viajero incansable, Patara disfruta descubriendo nuevos lugares cuando tiene la oportunidad.

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