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La vida de pareja en la distancia: argumentos y ajustes entre México y los Estados Unidos

JAVIERA CIENFUEGOS ILLANES  |  14 DE FEBRERO 2020

“La familia transnacional no rompe radicalmente con el esquema hegemónico de la familia nuclear-moderna, sino que desafía algunas de sus características, conjugando cambio y continuidad”. Imagen de la autora 

Desde niña me dijeron que “si amas a alguien, debes dejarlo ir”. Pero esa libertad, personal y romántica, se olvidaba del mundo desigual en el que vivimos. En el día del amor, deberíamos revisar otras experiencias, como son las familias transnacionales, una manera de hacer familia en la cual sus integrantes residen una parte o la mayor parte separados por grandes distancias, normalmente en distintos países; en la cual el contacto físico no existe y “dejamos ir” por una decisión económica y emocionalmente ambivalente. En este texto referiré a la construcción del vínculo conyugal a distancia. Algunas de mis reflexiones conversan con parte de mi trabajo empírico, que ha sido una observación multisituada de los vínculos de conyugalidad a distancia de parejas de mexicanos, entre México y los Estados Unidos, durante los años 2011 y 2012.

 

En el estudio de la conyugalidad transnacional convergen varias perspectivas –centradas en familia, emoción, género o migración– que al unirse presentan importantes ideas. En primer lugar, que la familia transnacional no rompe radicalmente con el esquema hegemónico de la familia nuclear-moderna, sino que desafía algunas de sus características, conjugando cambio y continuidad. Por ejemplo, tenemos padres “ausentes” que siguen cumpliendo un rol tradicional de proveedor económico, o parejas que se han mostrado abiertas a eventuales infidelidades pero manteniendo como valor la monogamia. Segundo, para la caracterización de la conyugalidad, y debido a su diversidad empírica, hay que pensar al vínculo de una manera abstracta e inclusiva, teniendo en cuenta sus múltiples posibilidades.

 

En este sentido, en lo filosófico e histórico de la relación conyugal existen dos dimensiones de análisis que la caracterizan: intimidad y organización familiar, que aseguran la cercanía afectiva entre sus miembros, como también la subsistencia y el funcionamiento de la vida doméstica. Este argumento, tercero, desmiente el supuesto de desintegración familiar que estaría produciendo la migración de uno de los cónyuges; la manera en la que viven es diferente de otras formas conyugales y también del vínculo que las parejas tenían antes de separarse geográficamente, pero es, como veremos, un arreglo mediado por la intimidad y la organización familiar. Entonces, la conyugalidad a distancia es una forma más de conyugalidad y no una suerte de “anti-conyugalidad”.

 

Como cuarto punto, las dimensiones de la conyugalidad a distancia se observan a través de emociones y prácticas como herramientas de cambio social. Siguiendo el concepto de estructura sentimental de Raymond Williams, la emoción se encuentra anclada a un orden normativo o cultura: posee historia y memoria. Es esta normatividad la que determina aquellas emociones que pueden ser sentidas en cada contexto y aquellas que resultarían inapropiadas entre los cónyuges. 

 

Pero entender la conyugalidad implica conocer sus prácticas concretas, sus  intercambios. Para describir los procesos de ajuste, sirve la noción de conversación interna, término acuñado por la socióloga Margaret Archer, que consiste en la producción de un comentario mental continuo de los sujetos sobre lo que está sucediendo en su cotidianeidad, considerándose a sí mismos en relación con sus contextos sociales y viceversa. Así, el proceso de cambio social podría entenderse como un continuo que va desde las conversaciones internas, pasa por las prácticas, y arriba, no siempre y dependiendo de su contenido creativo, a un desafío a las estructuras normativas. Es este proceso el que permitiría comprender la gestación de cambio social en relación a los modelos normativos de familia. 

 

Con esto, quinto, uno de los argumentos troncales sobre la vida en pareja multisituada es que en ella existen formas creativas de intimidad y organización familiar, debido a la tensión que se instaura entre la práctica familiar (idealmente nuclear y co-presencial) y el contexto de migración.

 

Mis resultados empíricos se pueden resumir en la idea de ajuste. Los ajustes son prácticas concretas, decires o haceres, que se producen desde las reflexiones de los sujetos respecto de su contexto personal y social. En ellas los protagonistas barajan expectativas sociales sobre un vínculo conyugal, conforme a los proyectos, valores y creencias propias. El ajuste, entonces, es una ecuación socio-emocional que hacen sujetos de carne y hueso, buscando salidas creativas frente a situaciones que aparentemente los estarían conduciendo a una ruptura familiar.

 

En el caso estudiado se distinguen cuatro ajustes familiares que desafían al orden normativo en el cual los sujetos se encuentran insertos, como también a los conceptos que lo describen. Primero, hay una intimidad basada en el refuerzo del componente simbólico y expresivo de la relación conyugal. De este modo, la convicción de la co-presencialidad es reemplazada por la convicción de que el éxito de una relación conyugal se juega en la comunicación y la confianza. En este desafío se combinan elementos de una conyugalidad basada en el modelo romántico con otra más actual en la cual el compañerismo y complicidad son protagonistas.

 

Segundo, es posible pensar en un hogar situado en varios puntos geográficos; que se entiende como familia, que se organiza en el cotidiano, que negocia y delega responsabilidades. Por lo tanto, no se pierde el sentido de hogar pese a la multilocalización de la unidad doméstica, a la vez que la organización familiar cambia en relación a la que existía cuando la pareja vivía junta. 

 

Existe, tercero, un desafío hacia la socialización que la pareja da a sus hijos. Por un lado, la parentalidad continúa en la distancia, aunque padres y madres migrantes pierden tanto autoridad como información de lo que acontece en la vida de sus hijos. La relación se torna más afectiva y original en sus rutinas. Consecuentemente, el trabajo de socialización y disciplinamiento recae mayormente en el cónyuge que se queda. Por otro lado, las “mujeres de deportados” prefieren socializar a sus hijos en una cultura que denominan “hispana”. Esta tendencia apunta a que existen nuevas dinámicas de socialización en las cuales la nación puede haber sido un criterio relevante, pero se ha debilitado a favor de una identidad cultural más amplia.

 

El cuarto desafío es sobre las emociones y las prácticas. A los sujetos les afecta desconocer una parte de la vida de su cónyuge. Con esto, una transformación importante es que se instaura como parte de las rutinas comunicativas la expresión de los sentires, llegando a tratar temas tabúes en la sociedad de origen, como la infidelidad. Hay mayor flexibilidad sobre la fidelidad acérrima, aunque persiste el valor de la monogamia.

 

Así, de manera más o menos consciente, los supuestos de la vida cotidiana moderna se alteran y el cambio social se va fraguando “desde abajo”.

Para mayor detalle, ver el libro de mi autoría Conyugalidad a distancia. Resignificaciones en la intimidad y organización de familias transnacionales (Santiago: RIL Editores, 2017).

    Dra. Javiera Cienfuegos Illanes

La Dra. Javiera Cienfuegos es Profesora Titular de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano en Santiago de Chile y realizó su Doctorado en Sociología en la Universidad Libre de Berlín. Sus principales áreas de investigación incluyen las sociologías de la familia, la migración y las emociones, que convergen en el fenómeno de las familias transnacionales, una cuestión en la que ha trabajado de manera intensiva desde 2007. Su tesis recibió el premio trianual Friedrich Katz del Instituto de estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín. Su trabajo ha sido publicado en un libro, Conyugalidad a distancia. Resignificaciones en la intimidad y organización de familias transnacionales (Santiago: RIL Editores, 2017).

Además, la Dra. Cienfuegos promueve la diversidad familiar a través de un proyecto audiovisual que enlaza la comunidad y la universidad, llamado “Familia Glocal”, cuyo objetivo principal es hacer visible la variedad de formas de “hacer familia”, recuperando experiencias y asuntos cotidianos.

 

Familia Glocal en Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCHYzXF7IGuZNDpC5sJ3m8oQ

Familia Glocal en Facebook: https://www.facebook.com/familiaglocal/

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