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"Queríamos reivindicar un espacio donde los sirios pudiesen compartir sus historias,

proporcionar una plataforma para las voces que la guerra se había llevado”

Entrevista a Juan delGado, fundador de Qisetna
 
Hannah Markay  |  17 de agosto 2019  |  Traducido del inglés

Imagen tomada por el fotógrafo sirio Hussein Haddad. Fuente: Qisetna

Qisetna significa “nuestra historia” (قصتنا  en árabe). ¿Cómo surgió esta plataforma para contar historias, este “archivo de la experiencia siria”?

 

Qisetna nació a principios de 2013, como una respuesta a la afluencia interminable de imágenes en los medios de comunicación junto a relatos de la destrucción de barrios en toda Siria, la devastación cada vez mayor de las ciudades, y la pérdida irreparable de vidas. Cada día veíamos aviones y helicópteros lanzando bombas de barril, escuchábamos el estruendo de los edificios reduciéndose a escombros y el sonido de la gente que corría entre nubes de humo y polvo, intentando rescatar a los que habían sido alcanzados por las bombas. Este relato se volvía a veces insoportable, paralizándonos a todos. Frente a esta ola de destrucción, sentimos la motivación de acercarnos a los sirios. Queríamos saber quiénes eran y escuchamos sus historias con el sonido de los edificios derrumbándose de fondo. Queríamos reivindicar un espacio donde los sirios pudiesen compartir sus historias; queríamos proporcionar una plataforma para las voces que la guerra se había llevado.

Dices que el objetivo de Qisetna es crear “un registro de experiencias de la vida normal en Siria, de manera separada y distinta a las informaciones que llegan a diario sobre la política y la guerra civil”. ¿Por qué es esto importante?

 

Ha habido una crónica continua e ininterrumpida de la revolución y la guerra desde los comienzos. Creo que, con el tiempo, la gente pierde sensibilidad frente a las noticias “negativas” y dejan de preocuparse. Por desgracia, muchas personas tienden a formar sus opiniones a partir de estereotipos o de una cobertura mediática negativa. Qisetna aspira a romper este ciclo erróneo. Nuestro objetivo es transmitir la verdadera esencia de Siria, su riqueza histórica y cultural y el lado humano que los reportajes de la guerra pasaron por alto; lo que conecta a la humanidad y no lo que la divide. Luchamos por dejar constancia de sus recuerdos, con la esperanza de pintar el verdadero retrato de Siria. Estábamos decididos a crear un espacio que muchos habían olvidado, un archivo inclusivo y en constante desarrollo para las generaciones futuras, producido por los propios sirios.

Juan delGado, por Eleonor Broma

Si tuvieses que describir Qisetna en dos palabras, ¿cuáles eligirías?

Poderosa y humana.
 

¿Cuáles son las historias que más os han impresionado a ti y a tu equipo?

 

Todas las historias son un testimonio extraordinario de dignidad humana. Están impregnadas del humor que caracteriza a los sirios. Con todo, la historia que me hace recordar la relevancia de nuestro trabajo fue la que escribió Abdullah. Tras haber tenido que dejar atrás a su joven esposa y su hija pequeña en Estambul, quedó varado en Atenas. Durante semanas, intentó tomar un avión y se desesperó pues lo retenían una y otra vez, cada vez que intentaba cruzar el control de pasaportes. Fue en Nochebuena cuando por fin consiguió subirse a un avión rumbo a París; nunca antes había volado ni había ido a Francia.

 

Otra historia procede de un grupo de jóvenes en Daraya, un barrio a las afueras de Damasco, que ha sido asediado durante años. Estos jóvenes habían estado rescatando libros de entre los escombros y colocándolos cuidadosamente en las estanterías de lo que se convirtió en una biblioteca de más de mil libros. Marcaron los libros con la dirección en la que los habían encontrado, con la esperanza de que sus propietarios viniesen algún día a reclamarlos. La historia de la Biblioteca de Daraya nos llegó al corazón de tal manera que decidimos organizar nuestro primer taller de cuentacuentos con niños residentes en lugares imposibles de acceder físicamente. Nuestro primer taller por Skype se dirigió a un grupo de niños de Yarmuk, un distrito de la ciudad de Damasco, habitado por refugiados palestinos.


¿Qué frutos inesperados ha tenido esta iniciativa?

 

En 2015, la UNESCO nos incluyó en su campaña #Unite4Heritage (#UnidosxElPatrimonio). Elogiaron la labor de Qisetna como un ejemplo de conservación del patrimonio intangible de los sirios, sus recuerdos que corren el riesgo de desaparecer. Más adelante, recibimos el premio nacional del Community Archives and Heritage Group (CAHG; Grupo de Archivos y Patrimonio Comunitarios). Esperamos que nuestro archivo continúe creciendo y se convierta en una herramienta de investigación sobresaliente en el futuro. Pero también cumple con su principal objetivo a corto plazo de desarrollo de la diáspora siria como comunidad. Recomendamos a todo el mundo que eche un vistazo a la página web de Talking Syria

Me gustaría que hablásemos también de lenguas. ¿La mayoría de las historias se escriben en inglés o en árabe? ¿Cómo funciona el proceso de traducción? ¿Qué se pierde o se gana traduciendo?

 

Publicamos las historias tanto en inglés como en árabe. Recibimos historias en ambas lenguas, y según en cuál estén escritas, proporcionamos la traducción necesaria. Nos envían muchas historias en árabe, y no siempre en árabe clásico. Muchas contienen expresiones coloquiales de la región de Siria de la que procede el autor. Esto añade una gran autenticidad al texto. Nos aseguramos de que el significado de estos matices no se pierda por completo en la traducción. Siempre va a haber algunos elementos que resulten más difíciles de transmitir, pero la traducción al inglés contribuye a que estas historias personales lleguen a un público mucho más amplio.

Fotografía de Hussein Haddad, cortesía de Qisetna

¿Podrías explicarnos el proceso de preparación de las historias? ¿Qué preguntas  suelen plantear los autores?

 

Algunas veces, el proceso que va desde que contactamos a una persona siria hasta el momento en que nos envía la historia puede tomar más de dos meses. Muchas personas nos preguntan: “Pero, ¿quién está interesado en mi historia?”. Esto nos lleva a conversaciones sobre el valor de estos recuerdos, y su conexión con el patrimonio cultural del “Hakawati”, el cuentacuentos. También somos conscientes de que el recuerdo puede despertar el dolor causado por la experiencia traumática que esa persona ha atravesado. Qisetna no busca solo publicar historias, sino también contribuir al desarrollo de la comunidad y al empoderamiento. Algunos de los autores se han convertido en colaboradores habituales de nuestra web, y ahora editan y traducen las historias de otras personas. Obtener las historias requiere paciencia, entendimiento y, por encima de todo, respeto. Respetamos y apreciamos el valor de desenterrar el dolor y los sentimientos de pérdida, y rescatar un recuerdo, un episodio, un momento en la vida de esa persona que la conecta con su condición humana.

Mencionas la ansiedad de los autores, que no quieren que sus historias afecten a sus familias en Siria. ¿Qué tipo de medidas se toman para evitar las posibles repercusiones de los relatos?

Buena parte de quienes comparten sus historias con Qisetna han huido de una zona de guerra, pero esto no excluye que quienes se hayan quedado en Siria pueden estar también en peligro. Así que normalmente cambiamos los nombres por pseudónimos o cambiamos los nombres de los lugares para evitar que sean identificados. Si nos lo piden, nos abstenemos de publicar fotos del autor. Esto es algo a lo que damos mucha importancia: la confidencialidad y el respeto son dos principios fundamentales de nuestro trabajo.

Como cineasta español trabajando en una iniciativa para conservar la memoria de Siria, ¿puedes contarnos algo sobre tu experiencia? ¿Qué cosas has aprendido del proyecto?

Para muchos de los que no somos sirios, la guerra parece algo distante, incluso oscuro. Soy uno de los nietos de los que vivieron la Guerra Civil española en los años treinta. Mi ciudad, Cartagena, era la segunda mayor ciudad industrial en la zona republicana. Todo esto la convirtió en un objetivo principal para los ataques aéreos de la aviación italiana y alemana que apoyaban al bando nacional del General Franco. Tuvieron que soportar bombardeos aéreos constantes. Aunque sobrevivieron, mis abuelos quedaron traumatizados, sus casas destruidas por aviones de la Legión Cóndor alemana lanzando bombas incendiarias sobre la ciudad. Años más tardes, pregunté a mi abuelos por lo que había ocurrido: no podían hablar, y entendí que este trauma había tenido un inmenso impacto sobre la generación de mis padres, que vivieron la posguerra del hambre y la pobreza. Mi madre nunca fue al colegio y empezó a trabajar a los trece años y mi padre sufrió de alcoholismo como muchos otros en su generación. Creo que esta experiencia fue lo que me empujó a poner en marcha Qisetna: Talking Syria, en un intento de encontrar una explicación a lo que se percibe como un relato indescriptible.

Háblanos del resto del equipo de Qisetna. ¿Cómo se unieron a la iniciativa? ¿Cómo describirías a tu equipo?

Casi todo el equipo de Qisetna trabaja de manera voluntaria. Hacen esto por su pasión por la palabra hablada, la recopilación de la experiencia humana, la preservación de la historia de las personas… Lo hacen para conservar los recuerdos de la gente, su lengua, cultura y patrimonio. Algo que ha estado disperso por el continente y a la vuelta del tiempo podría perderse irreversiblemente en el proceso de intentar “integrar” a la población. El equipo, formado sobre todo por sirios, se han ido uniendo por iniciativa propia tras haber conocido Qisetna, o bien me he acercado yo a ellos. Lo que todos tienen en común es su dedicación y compromiso para preservar nuestro mensaje y transmitírselo a más y más gente. Mi equipo puede describirse como un grupo de personas altruistas, que entregan su tiempo a una causa en la que creen sinceramente. Este es un equipo que atraviesa fronteras, nuestros miembros están en Suecia, Canadá, Malasia, Siria, Francia, Dubai, y por todo el Reino Unido.

  

¿Cuáles son los objetivos a largo plazo que tiene el equipo de Qisetna? 

Seguir recopilando historias, sea a través de la interpretación, el arte visual, las grabaciones, la música o la palabra escrita. Tender puentes entre comunidades, al hacer aquellas tan accesibles como sea posible. Trabajar en colaboración con un amplio abanico de instituciones educativas y artísticas para lograr una mayor difusión. Trabajamos constantemente en nuestros objetivos, y aliento a mi equipo a que contribuyan a ellos compartiendo sus ideas. Tenemos suerte de contar con un equipo diverso de colaboradores con múltiples talentos y todos ellos contribuyen al éxito de Qisetna y a su constante evolución.

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Más información en www.qisetna.com

 

Si está interesado en colaborar con Qisetna: Talking Syria, puede contactar a través de: qisetna@gmail.com

 

Twitter: @qisetna

Hannah Markay

Hannah realizó un Máster en Antropología Social y Política en la Universidad de Edimburgo, con una estancia de un año en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Durante su Máster en Estudios sobre Refugiados y Migraciones Forzadas, se centró principalmente en investigar vías seguras y legales alternativas para la movilidad. Tras el máster realizó prácticas en Generations For Peace en Ammán, Jordania, donde trabaja en la actualidad, y en el Observatorio de Migraciones de Mediterranean Hope en Lampedusa, Italia. Le gustan el senderismo, toda actividad que tenga que ver con el agua, y preguntarse cómo reconciliar el vegetarianismo y las normas del buen invitado.

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