“Aprendiendo” a arreglárselas solos: ¿Qué implicaciones tiene la pandemia de COVID-19 para la comunidad de refugiados en Hong Kong?

KA WANG KELVIN LAM  |  20 DE JUNIO 2020  |  TRADUCIDO DEL INGLÉS  |  ROUTED Nº10

“Nadie se marcha de su hogar a menos que su hogar sea la boca de un tiburón”. Como señaló Warsan Shire en su poema Home, los refugiados y solicitantes de asilo son a menudo retratados como grupos vulnerables en la sociedad, si bien la pandemia actual de coronavirus ha agravado su situación. Esto es lo que ocurre especialmente para quienes se refugian en Hong Kong, una de las ciudades más caras del mundo. Pero al mismo tiempo, las crisis engendran oportunidades. En este artículo, empleo Refugee Union, una organización local de refugiados donde soy voluntario, como estudio de caso para mostrar la importancia de la comunidad refugiada para empoderar a los solicitantes de asilo y refugiados a la hora de afrontar dificultades, consiguiendo acceder a las ayudas sociales y manteniendo la solidaridad en tiempos de turbulencias.

 

En 2003, un brote de Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) provocó más de mil infecciones y cientos de muertes en Hong Kong. Diecisiete años más tarde, un coronavirus parecido al SARS denominado COVID-19 vuelve a surgir en esta pequeña ciudad y alrededor del mundo. Presa del pánico, la gente se pone mascarillas y se pelea por los productos básicos y los equipos de protección mientras se extienden los rumores, lo que lleva a que los precios de estos productos se disparen y haya escasez. Pero para los solicitantes de asilo y los refugiados con dificultades económicas, los pequeños aumentos en los precios de los alimentos pueden ponerlos en situaciones complicadas, y ellos y sus familias podrían tener que vivir con hambre durante un mes.

 

¿Por qué ocurre esto? En la actualidad, se estima que hay alrededor de 7.000 solicitantes de asilo y refugiados varados en Hong Kong y la mayoría de ellos proceden del sur de Asia y de África. Uso la palabra “varados” porque la ciudad no acepta refugiados, sino que sobre todo alberga a solicitantes de asilo que están en riesgo de persecución a través del non-refoulement  o principio de no devolución hasta que se determinen los resultados, lo que puede tomar más de diez años. No obstante, solicitar asilo no garantiza una protección sólida, pero puede suponer otro tipo de lucha. Los solicitantes de asilo y refugiados en Hong Kong tienen prohibido trabajar y dependen únicamente de un estipendio mensual de aproximadamente 3.000 dólares de Hong Kong (muy por debajo del  salario mensual mediano de 18.200 dólares por individuo), lo que incluye 1.500 dólares para el alojamiento, 1.200 dólares para la comida y 200 dólares para el transporte necesario, para sobrevivir apenas en un estado límite entre la subsistencia y la pobreza. La inflación aumenta los precios, mientras que esta prestación no ha mejorado desde 2014. Previendo una economía débil, el gobierno puso recientemente en marcha un paquete de medidas de emergencia de 137.500 millones de dólares para aliviar las dificultades de los negocios locales. Por desgracia, los solicitantes de asilo y los refugiados, considerados “inmigrantes ilegales”, no reúnen los requisitos para recibir ayudas, ni siquiera los equipos de protección como mascarillas quirúrgicas y desinfectantes de manos.

 

“¿Quién puede ayudarnos? Los alquileres son altos, pero los propietarios no los bajan, las organizaciones benéficas y las iglesias están cerradas, fuimos a ver a los trabajadores sociales, pero no pueden ayudar”. Algunos solicitantes de asilo y refugiados describieron sus dificultades con el confinamiento y la distancia social. A diferencia de épocas normales, ahora con la pandemia no pueden contactar con la comunidad local para que les eche una mano. Olvidados y sin más alternativas, los solicitantes de asilo y refugiados tienen que “aprender” a arreglárselas solos. Hace dos meses, Refugee Union y sus miembros elevaron una petición al gobierno para que aumentase urgentemente las ayudas. “No hay ningún ‘efecto llamada’, solo pobreza”. Algunos se quejaron de su situación. Discrepando de la creencia del gobierno de que un mejor sistema de bienestar convertiría a Hong Kong en un imán para los migrantes económicos (o “falsos refugiados”, el término que suelen emplean los que se oponen a los refugiados), puede deducirse de sus relatos que los solicitantes de asilo y los refugiados no comparten la misma opinión. Elevaron peticiones y expresaron sus necesidades delante de la sede del Ministerio de Bienestar Social durante toda una semana. En realidad, esta no es la primera vez que se movilizan para llevar a cabo una acción colectiva. Años después de “Refugee Occupy” en 2014, los solicitantes de asilo y refugiados en Hong Kong vuelven a juntarse para defender sus derechos fundamentales e intereses a pesar del obstáculo de la distancia social.

 

Aunque no recibieron una respuesta positiva del gobierno, los solicitantes de asilo y refugiados ven un resquicio de esperanza. Sus intentos repetidos de luchar por lo que merecen lograron una atención considerable de los medios y del público. Después, el centro de Refugee Union recibió más y más donaciones de artículos de primera necesidad y de equipos de protección por parte de personas generosas y grupos en la comunidad. Aunque la mayor parte de las actividades han sido suspendidas o canceladas por causa de la pandemia, el centro sigue sirviendo de plataforma para la ayuda mutua para solicitantes de asilo y refugiados, que comparten recursos y perspectivas y, sobre todo, mantienen la solidaridad en un momento en el que la gente está más preocupada y la xenofobia está más en alza que nunca.

 

En este artículo, describí las dificultades de los solicitantes de asilo y refugiados en Hong Kong durante la pandemia de COVID-19, subrayando la importancia de la comunidad refugiada a la hora de aliviar sus problemas. La reciente crisis de salud pública ha mercado un nuevo hito en la autonomía de los refugiados después del primer paso que fue el movimiento “Refugee Occupy” en 2014. Sin embargo, esto es solo el comienzo; la comunidad refugiada local aún tiene mucho por hacer. Hong Kong, con su tradición neoliberal y su contexto cultural único con el Espíritu de la Roca del León (una actitud emprendedora, de perseverancia y solidaridad), acentúa el valor de la autonomía de sus ciudadanos. Con un apoyo mínimo del gobierno, puedo vaticinar que la comunidad refugiada local tendrá un papel influyente en la promoción de la autonomía y defensa de los refugiados (por ejemplo, reivindicando el derecho al trabajo de los solicitantes de asilo y los refugiados y demandando una mayor transparencia en los procedimientos de examen de sus solicitudes) en el futuro próximo​.

Ka Wang Kelvin Lam

Ka Wang Kelvin Lam es estudiante del Máster en Sociología en la Universidad China de Hong Kong (CUHK), donde investiga sobre migraciones forzosas e integración de inmigrantes. En la actualidad, también es voluntario de Refugee Union, una organización local de refugiados, y ha comenzado una serie de proyectos de servicio, como clases de idiomas, tours culturales y otras actividades educativas, para más de cien solicitantes de asilo y refugiados varados en Hong Kong. Kelvin es un aficionado al café. Se le puede encontrar en Facebook y Twitter.

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