Buscando Judaica: Historias contadas a través de artefactos judíos

MIM FOX  |  15 DE AGOSTO 2020 |  TRADUCIDO DEL INGLÉS  |  ROUTED Nº11

Una noche de bodas judía – “El último en meterse en la cama que apague la luz”. Imagen de la autora.

Recuerdo ir de vacaciones con mi padre durante mi infancia, una ocasión excepcional ya que él siempre parecía estar trabajando. Atravesábamos en coche pequeñas ciudades del interior de Australia y de pronto veíamos un letrero: “Venta de antigüedades”. Era muy fácil perderse estos carteles de los pueblos del interior. Por la forma en que parecían pintados atropelladamente y colocados en los arcenes, era como si los propietarios esperasen que la mayoría de la gente siguiera conduciendo. Pero a mi padre jamás se le escapaban los carteles, y de pronto daba un brusco giro y salía de la carretera, pillándonos a todos por sorpresa. “¡Parada de antigüedades!”, anunciaba, y la familia entera salía en tropel del coche.

 

Una vez dentro, nos dividíamos para explorar los potenciales tesoros que escondía la tienda. Mi padre comenzaba su búsqueda de Judaica, artefactos judíos. Las piezas de Judaica podían ser objetos religiosos, pero también piezas creativas, como dibujos, pinturas o cerámica, mostrando aspectos de la vida en otras épocas. De vez en cuando mi padre encontraba algo que le interesaba, pero la mayoría de las veces nosotros estábamos ya listos para marcharnos y mi padre seguía absorto en una conversación con el dueño de la tienda. El dueño le escuchaba con atención mientras le explicaba qué aspecto tenía un objeto de Judaica, por si el vendedor encontraba alguno en el futuro, y por qué eran importantes. Para mi padre, eran importantes no por su valor económico, sino porque contaban una historia del pueblo judío, los caminos que las comunidades habían recorrido a lo largo del tiempo y las vidas que habían llevado esas comunidades. Los objetos podían representar imágenes de familias en sus hogares, tanto celebrando rituales religiosos como realizando actividades cotidianas. O podían proporcionar información sobre un aspecto de la vida de la comunidad en una época determinada, retratando periodos de dificultades políticas o económicas, o de renovación espiritual o colectiva. 

 

Mi padre era rabino y cada día trabajaba y lideraba su congregación, una pequeña comunidad dentro de una comunidad más amplia definida por su religión. Le apasionaban tanto las historias del presente como las del pasado. Se aseguraba de conocer a todo el mundo y a sus familias, su capacidad para recordar rostros era impresionante. Cuando una cara desconocida aparecía en la sinagoga, siempre se presentaba e invariablemente los invitaba a comer en casa. Nadie podía ser un extraño en la comunidad, o estar simplemente de paso en la congregación. Todo el mundo tenía que ser conocido y estar incluido. La historia de esta comunidad en Sydney (Australia) se estaba todavía desarrollando.

 

Cuando la salud de mi padre se deterioró después de haber estado enfermo durante muchos años, ingresó en el hospital. Fui a visitarle y mientras estaba allí vino una enfermera a examinarlo. Se rieron juntos mientras ella le tomaba la tensión y cuando ella se marchó se dio la vuelta hacia mí. “¿Sabías que tiene tres niños? ¿Puedes creerlo? ¡Y es sudanesa! ¿No es una mujer fantástica? ¡Increíble!” Incluso en este momento de su vida, seguía interesándose por las personas a su alrededor y las historias que tenían por contar.

 

En las últimas semanas de su vida, mi padre tuvo que trasladarse a una residencia donde pudieran cuidarlo día y noche. Todos los días, varias veces al día, yo paseaba por los pasillos de aquella residencia, dando espacio a las enfermeras para que lo cuidaran. Fuera de la habitación de cada residente había una vitrina en la que los familiares habían colocado objetos para recordar a los visitantes (y en ocasiones a su confuso ser querido) cuál era su habitación. Esta era una residencia judía, y cada residente había realizado un recorrido distinto para llegar a este lugar colectivo.

 

Llegué a entender a estas personas estudiando sus fotografías familiares, inspeccionando la ropa que llevaban en varias simchas (celebraciones) en distintas épocas, y la Judaica que las familias habían escogido cariñosamente para incluir en la vitrina. Algunas familias habían expuesto objetos religiosos empleados en los rezos o en celebraciones realizadas en sus casas. En una vitrina había un antiguo Sidur (libro de oraciones), en otra una copa de kidush (copa religiosa para el vino). Algunos habían incluido fotos de cuando estaban en el ejército, o de su ser querido con personas importantes que habían conocido en sus vidas. Podías averiguar qué familias habían llegado a Australia desde Europa del Este después del Holocausto, qué familias habían vivido periodos de tiempo en Israel, y qué familias se sentían arraigadas en su identidad australiana. Pasé horas examinando las vitrinas, mirando los antiguos objetos religiosos o talismanes entre las fotografías familiares. La memoria colectiva de nuestra comunidad estaba allí entre los viajes individuales representados en las vitrinas, atrapada en el carácter irreversible del espacio compartido que una residencia de mayores. 


Conforme pasaba el tiempo y las vitrinas se iban volviendo más familiares, me sentí compartiendo la celebración de estos desconocidos. Mientras lloraba por las personas que habían sido en su juventud, también experimenté alegría asomándome a las fotos de sus simchas. Me sentía feliz de verlos celebrando una nueva vida a través de las fotos de sus hijos adultos y sus nietos. Mi padre era un coleccionista de antigüedades y un amante de las personas y sus historias. Aunque su historia estaba acercándose al final, no pude evitar pensar que él también habría disfrutado caminando por aquellos pasillos, asomándose a aquellas vitrinas y atisbando las historias y legados que contenían.

Mim Fox

Mim Fox es Profesora de Trabajo Social en la Universidad de Wollongong. Los intereses de Mim residen sobre todo en la narración de historias y su impacto para entender nuestras experiencias vividas. Su investigación se centra sobre todo en la salud, la provisión de servicios de trabajo social en los hospitales y la generación de conocimiento práctico, así como en la educación del trabajo social y la enseñanza práctica. Mim es también co-presentadora del Social Work Stories Podcast (https://socialworkstories.com), un podcast de prestigio internacional que muestra historias prácticas de la comunidad de trabajadores sociales al tiempo que modela un diálogo de supervisión clínica.​

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